Lunes, inicio de semana y el día probablemente más difícil para todos los trabajadores que recordamos con nostalgia el fin de semana que acaba de terminar. Ese lunes me esperaba un día muy ocupado, con varias reuniones y proyectos por empezar. Como mi trabajo es en remoto, mi rutina consiste en arreglarme, prepararme un café, encender mi computadora y ¡a trabajar! Cumplo los dos primeros pasos hasta que me doy cuenta de que algo no iba bien en mi computadora... No tenía internet 😓. Un problema al que estamos tan acostumbrados, pero que no me permitiría trabajar como esperaba ese día. Probé todas las posibilidades y nada…así que debí recurrir a la compañía de internet para que envíen a un técnico.
El día transcurre y logro trabajar adecuadamente con el internet de mi celular. Menos mal tenemos tantas opciones de tecnología actualmente.
El día siguiente a la incidencia vino el técnico a mi casa. Le abrí la puerta y en menos de 10 minutos solucionó el problema que consistía únicamente en un cable dañado que yo no había visto.
Sorprendida y alegre, le dije que no podía creer que la solución hubiese sido tan fácil. Le aclaré que me era fácil para él como profesional del tema, claramente, y me responde simple y serenamente: “Bueno… no todas las averías van a ser difíciles o imposibles”. El técnico se va, pero la frase se queda resonando en mi cabeza.
Muchas veces tenemos un problema o situación en la vida que parece ser más grande de lo que es, usualmente nos anticipamos a pensar lo peor y no concebimos ver una posible solución. Creemos que es el fin del mundo y resulta que ¡no lo es! Esto es algo muy común en el tema laboral cuando algo que planeamos no sale como esperamos, un proyecto no tiene el impacto que estimamos, nos llama la atención nuestro jefe o jefa, perdemos el transporte que nos lleva a nuestro trabajo o encontramos mucho tráfico por lo que llegamos tarde a la oficina, en fin... una cantidad infinita de ejemplos se me viene a la mente. No todas las averías van a ser difíciles.
Es imposible no tener alguna “avería” en nuestras vidas. Alguna será más sencilla o complicada que otra. Lo importante es aceptarla y buscar solucionarla de forma creativa. Muchas veces no podemos resolverla solos, sino que necesitamos a alguien más, alguien como uno de esos expertos que nos pueda ayudar. Hay expertos en todos los temas, expertos en consejos, expertos en escucha, expertos en apoyo emocional, expertos en sacarte una sonrisa. No tengas miedo de llamar a cualquiera de esos expertos cuando lo necesites, muchas veces la solución está frente a ti y solamente necesitas un ojo “más afinado” que con su expertise pueda ayudarte a encontrarla.

4 Comentarios
Felicidades Manto,me encantó tu relato.Grace Coll
ResponderEliminarHola Grace, gracias por tu comentario. ¡Me alegra saber que disfrutaste este relato y espero que el próximo también te guste!
EliminarMe encantó! esto es tan tú, es como oirte hablar. :=)
ResponderEliminarGracias por leerme y por tu comentario, Yecsibel. ¡Espero que sigas disfrutando de más relatos!
Eliminar¡Me encanta saber que me lees! Déjame tu comentario y, si no tienes cuenta de Google, no olvides incluir tu nombre para que pueda dirigirme a ti. — Manto